viernes, octubre 13, 2006

LENKA FRANULIC ZLATAR.



Nació en Antofagasta en 1908 y murió de cáncer al pulmón en 1961.
Toda su niñez transcurrió en mi ciudad nortina. Estudió en el Liceo de Niñas de Antofagasta. Cuando terminó el último nivel del liceo, que era el cuarto año de humanidades, escribió una carta al Ministro de Educación solicitando una autorización para continuar los estudios de quinto humanidades, junto a otras seis amigas y compañeras, en el Liceo de Hombres.
Según su hermana Dobrila Franulic Zlatar, que fue destacada violoncellista, el nuevo curso mixto fue excepcionalmente bueno, ya que los alumnos trataron de demostrar excelencia académica ante sus seis compañeras y vice versa.
Este hecho demostró su actitud precursora puesto que, con seguridad en sí misma, obstáculos como estos eran superados por ella con inteligencia y decisión en seguir aprendiendo.
Su ímpetu por adquirir más conocimientos la llevó a abandonar la provincia de Antofagasta y trasladarse a Santiago. Esta fue una decisión importante en su vida, porque se le abrió un vasto horizonte para su personalidad inquieta.
Las ansias por saber la indujeron a estudiar Pedagogía en Inglés en el Instituto Pedagógico, que en aquel entonces era el centro de formación humanística más importante de Chile. Lenka eligió esta disciplina, porque era buena para los idiomas y porque además se sentía muy atraída por el campo humanístico, en especial por la literatura.
Su reconocimiento data desde la universidad, en donde era admirada por su inteligencia y por su belleza.
Lenka ya era algo fuera de lo común en sus años estudiantiles, como lo ha señalado el escritor José Donoso: "Audaz, inquieta, inconformista, había estudiado inglés en el Instituto Pedagógico y ya se notaba que iba a ser alguien".
Durante sus estudios conoció a gran cantidad de personas.
Sin embargo, sus grandes amigos fueron sus colegas de las revistas "Hoy" y "Ercilla".
Entre ellos figuraban Luis Hernández Parker, Mario Planet, Darío Carmona, Carlos Jorquera, Andrés Sabella, Orlando Cabrera Leyva, José Donoso, entre otros.
Juntos salían a distintos lugares de esparcimiento. En algunas ocasiones ella los acompañó a prostíbulos, porque le interesaba la vida de los personajes de aquellos medios de dudosa reputación.
Su interés iba más allá de los temas convencionales.
Para ella, salir junto a sus amigos y conocer mundos distintos al suyo significaba aprender y ampliar su horizonte cognitivo. Eso la hacía ser aún mas culta.
Lenka era una persona amistosa y acogedora. Así la recuerdan sus amigos. Vivía con su madre y, en un principio, con su hermana Dobrila en un departamento de Agustinas con San Martín, a unas cuadras de la revista Ercilla.
A este hogar acudían sus colegas quienes eran atendidos con la amabilidad de la madre de Lenka, Zorka Zlatar.
Según su hermana, en el departamento se hacían grandes reuniones, en donde se hablaba de política, de literatura y muchos otros temas. En esas ocasiones se fumaba, se bebía y se discutía al son de las acaloradas conversaciones.
La misma Lenka fumaba dos cajetillas diarias, bebía con elegancia y salía a tertulias y comidas. Le interesaban la política, la poesía, las distintas personalidades y el ballet.
Fue pedagoga, escritora, traductora y periodista.
Trabajó en Hoy y Ercilla, y en esas revistas demostró que la machista creencia de entonces de que las mujeres no son capaces de reportear, era falsa. Realizó excelentes entrevistas políticas y también conoció y conversó con los más importantes intelectuales de la época, como Sartre, Cocteau y Simone de Beauvoir.
Hoy, en el mausoleo yugoslavo del Cementerio General de Santiago se encuentra la sepultura de la periodista Lenka Franulic Zlatar.
Bajo una enorme cabeza de piedra esculpida por la artista Lily Garafulic hay una lápida que contiene una frase del discurso que Pablo Neruda escribió para su gran amiga.
Ésta dice así:
"Eras presencia de mujeres y lección para un millón de hombres".
Cuando la revista "Hoy" cerró el 14 de octubre de 1943, Lenka siguió trabajando para la revista "Ercilla" -de la que asumió la dirección en 1960-, en la cual ya ejercía como traductora de artículos y crítica de cine, arte y teatro desde 1941. "Hoy" pertenecía a la Editorial Ercilla y, además, las oficinas de ambas publicaciones operaban en la misma casona de Agustinas 1639.
El reconocimiento que tenía en el medio y dentro de sus colegas, se demostró en parte por su determinación en alcanzar a los personajes más altos no sólo de la vida nacional, sino que también del acontecer mundial.
Lenka entrevistó a personas importantes como al Mariscal Tito de Yugoslavia, Juan Domingo Perón, al escritor cubano Nicolás Guillén, Fidel Castro, Anastasio Somoza, Gabriela Mistral, Emil Ludwig, Sartre y Simone de Beauvoir -con quienes mantenía correspondencia-, entre otros.
Los logros laborales de Lenka se daban porque ella era una periodista que inspiraba confianza. Cuando se le contaba algo no publicable, Lenka lo respetaba. Prefería perder un golpe noticioso a condición de no traicionar a nadie. Ella era fiel a los hechos y a lo que le decían sus entrevistados. Nunca manipuló una noticia por un mero afán sensacionalista. Es por eso que pudo entrevistar a tres presidentes chilenos y a famosos artistas, escritores y políticos extranjeros.
la formación del Círculo de Periodistas -más tarde el Colegio de Periodistas de Chile- y de la Escuela de Periodismo, constituyen los logros más importantes de Lenka Franulic en su vida profesional.
Debido a sus éxitos periodísticos, Lenka fue reconocida ampliamente en nuestro país y en el extranjero.
Es por eso que en 1957 obtuvo el Premio Nacional de Periodismo, mención en crónica.
Un año más tarde, la Asociación de Mujeres Periodistas de EE.UU. le otorgó el premio como la Mejor Periodista del Año 1958.
Actualmente, el Colegio de Periodistas de Chile otorga el Premio Lenka Franulic a la periodista chilena con el mejor desempeño profesional.
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Quise compartir con ustedes este texto,
que aparece en el sitio
acerca de la prima de mi abuelo,
don Santiago Zlatar Glavinovic
sobrino de Zorka Zlatar Janovic,
madre de Lenka.
Y es que nuestra familia
siempre se ha sentido honrada
de haber contado entre sus integrantes
con esta mujer excepcional...

8 comentarios:

PATTY ARDILLA PARGA dijo...

Qué lindo, Olie, que nos una una mujer como Lenka. Tu tienes el privilegio de llevar su sangre y yo -humildemente- el de llevar su mística en el arte del periodismo.
Gracias por recomendar mi blog, yo soy medio torpe aún es estas lides, pero apenas pueda asesorarme te recomendaré también, me encantó tu pluma.
Desde Bruselas, recibe un abrazo y espero que continuemos ciberconectadas.
Fraternalmente, Patty Ardilla.

Olie dijo...

Gracias por venir a este blog, Patty, y también por tus palabras hacia Lenka y hacia mis letras.
A los quince años yo quería ser periodista, pero al final ganó mi vocación por el derecho.
Te envío un abrazo a Bruselas,
desde la lejana Antofagasta,

fgiucich dijo...

Sin ninguna duda, permiteme la irreverencia, todos los eslavos del sur, tenemos algún destello de genialidad. Y eso, por lo que a tí te toca, también. Abrazos.

Mary Rogers dijo...

Olie,
Eran otros tiempos en que aun 'se hacía camino al andar', los ideales estaban ahí para tomarlos y, por supuesto, nada se daba por sentado.
¿Qué nos queda ahora? (xuta me estoy volviendo vieja...)
Besotes

Opalo dijo...

Deje un aviso en mi Blog, a ver que piensas al respecto.
besos

Olie dijo...

Fernando:
Te lo agradezco en lo que me toca.
Y viceversa...
Cariños,
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Mary:
Tal vez siempre soy y seré demasiado idealista, pero estoy convencida que uno nunca debe claudicar en lo que a valores y ética se refiere.
Abrazos,
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Querida Ópalo:
Para allá voy. Gracias por venir.

Lety dijo...

Dices bien Olie, excepcional es la palabra que la define, y un ejemplo estimulante para seguir en las nuevas generaciones de su sangre y para cualquier mujer.

Besos para ti Olie

Olie dijo...

Lamentablemente no la conocí, pues yo nací y ella falleció, pero creo que recordarla es importante para que las nuevas generaciones rescaten siempre los ideales, sin importar que ahora sean "otros tiempos", pues nosotros hacemos estos tiempos.
Gracias por venir, querida Lety.
Muchos besos,