jueves, enero 05, 2006

MI PADRE.







Mi padre fue un hombre alto y buenmozo, de tez blanca, ojos almendrados y cabello castaño oscuro. Medía 1,80 mts. y tenía contextura maciza. Era alegre, positivo y sabio. Entablaba relaciones sociales con facilidad, gozaba de mucha empatía con sus pares y, en general, era capaz de conversar con todas las personas.

Era valiente, mi papá.

Fue el hijo menor de una familia de seis hermanos y tenía tres meses de edad cuando falleció su padre croata (Jakov). Esa pérdida lo marcó, tal parece que se propuso cumplir su paternidad con el mayor esmero, porque sabía lo que implicaba haber crecido sin progenitor.

Su nombre era Pedro Pablo. En su homenaje, mi hijo lleva su segundo nombre.

Mi papá siempre marcó presencia en nuestra familia: jamás faltó a ningún cumpleaños, estuvo presente en todas las Navidades, asistió a todos los actos escolares de sus dos hijos (veladas y licenciaturas).

Conocía a todos y a cada uno de mis amigos y compañeros de colegio. Presidió el Centro de Padres de mi curso durante mi Enseñanza Media y siempre que la vida estudiantil me premió con algo, podía verlo sonriente, a lo lejos, ordenando a algún fotógrafo que captara ese instante.

Era entusiasta y protector. Acostumbraba caminar de la mano de mi mamá, que es pequeña y frágil. Cuando nació mi único hermano (Jorge), lo vi pasearlo amorosamente y cantarle para que durmiera, todas las noches. Para eso, trataba de llegar siempre temprano a la casa y no perder los momentos cruciales de su crecimiento.

Era lúdico y simpático. Jugaba baby football con sus compañeros de la firma y con sus empleados. Era solidario. Su corazón era de oro, sin duda alguna... Varias veces lo vi desprenderse de cosas personales para regalárselas a otro.

No toleraba la deshonestidad. Recuerdo una ocasión en que sorprendió a un carterista y se avalanzó sin dudas sobre él, obligándole a devolver lo robado. Él quedaba feliz, pero mi mamá se moría de preocupación.

Era temerario. En el invierno de 1973, había comprado un arma de fuego para proteger la casa, porque las noches se habían vuelto peligrosas... Sin embargo, postergó tanto los trámites de inscripción, que lo sorprendió el Golpe Militar...

Así, para evitar dar explicaciones que tal vez no se creerían, decidió ir a una playa solitaria, acompañado de mi mamá, y enterrarla sin balas... Y después, cuando descubrían los arsenales, nos preguntábamos si el hallazgo de ese revólver solitario habría engrosado la cuota de armas de las estadísticas, tan publicitadas en ese entonces.

También fue juguetón. En 1972, en Antofagasta hubo largos meses con racionamento de electricidad. Se "cortaba la luz" entre las 8 y las 11 de la noche, todos los días. Para entretenermos, jugábamos ludo, bingo, monopoly, tablero chino, damas o ajedrez, y tenía la casa llena de linternas, pues no le gustaban las velas.

Su generosidad con el prójimo la canalizó integrando el Cuerpo de Bomberos. Pertenecía a la Bomba "Dalmacia", de la colectividad yugoslava de ese entonces (hoy, croata). Tuvo que abandonarla cuando yo era pequeña, eso sí, ante los continuos ruegos de mi madre, temerosa de que le pasara algo. Contaba muchas anécdotas de los incendios que ayudó a apagar y en su espalda conservaba una cicatriz, producida por una brasa encendida que lo quemó mientras combatía las llamas en el antiguo "Hotel Londres", destruido antes que yo naciera.

Cuando era pequeña, me bañaba con mi mamá y me envolvía en una gran toalla blanca para llevarme desde la tina al dormitorio. Y siempre me cantaba "Fígaro" o "La dama inmóvil". Tenía una hermosa voz de barítono.

Después de almuerzo, dormía una pequeña siesta napoleónica antes de volver a su trabajo en "Grace y Cía., Chile, S.A.", que yo siempre interrumpía con el poder de mando que sólo se tiene a los 3 años, para jugar al caballito, sin ninguna consideración a su descanso... ¡pobre papá! Nunca se quejó, ni me reprendió por ello.

A días de su deceso, causado por un cáncer pulmonar invasivo y doloroso, que soportó con gran estoicismo y una fe a toda prueba, para darle consuelo a su única nieta de entonces (mi hija Javiera), escogimos al Lucero de la Tarde y lo bautizamos "Abuelito Pedro". Esa idea ha sido tan positiva, que cuando miro el cielo y descubro a Venus, ya estoy convencida que ahí está mi padre, sonriendo desde lo alto.

Después de ello, andando el tiempo, mi mamá descubrió al abrir un antiguo maletín "James Bond" que le había pertenecido, que tenía guardadas TODAS las tarjetas de cumpleaños, de santo y del Día del Padre, que le entregamos tanto mi hermano como yo a lo largo de nuestra niñez, adolescencia y adultez... Él atesoraba esos recuerdos. Entendía su valor inapreciable.


Querido papá: desde tu partida ese 18 de diciembre de 1992, cuando motivada por una fuerza irresistible me fugué subrepticiamente de mi oficina hasta tu casa, y pude estar ahí cuando te despediste del mundo terreno a las diez de la mañana, con una sonrisa de alivio en el rostro y la mirada llena de luz, nada ha podido subsanar el vacío que dejaste... Sin embargo, el consuelo mayor de esta pena es comprobar que Pablito heredó tu carácter, tu magnetismo y tus mejores cualidades...


GRACIAS POR TODO, MI LINDO PAPÁ.


18 comentarios:

carlos dijo...

estoy conmovido

Hugo dijo...

Olie,
me emocioné con tu comentario!!
que amor tan inmeso...ojalá que la pena de la partida, sea cada dia menos y que los gratos recuerdos de tu padre, sean cada dia más...
slds

Olie dijo...

Hola Hugo:
Mi padre fue un gran hombre. Dejó un legado espiritual profundo y sabio entre nosotros.
Creo que su vida de padre es un ejemplo, por eso desde mi perspectiva de hija, escribí este artículo para que uds., los varones, descubran cómo se atesora entre los hijos su papel.
Agradezco tus palabras:
Olie

Luunna dijo...

Precioso que lindo legado de vida,dejo tu padre te entiendo perfectamente,yo no tuve la suerte de poder despedirme de el grande, mi padre murio siendo muy ñiña, pero un gran abrazo por ese tremendo PADRE CON MAYUSCULA que tuviste,me acerco a vos y te doy un sentido homenaje por la suerte de tener a un HOMBRE que supo cultivar lo mejor de si.
Un abrazo te sigo leyendo

Olie dijo...

Luunnita:

Qué lástima que tu padre se haya ido cuando eras niña, pero debes pensar que siempre ha estado a tu lado: esa clase de amor no tiene ninguna clase de límites.

Agradezco de corazón tus palabras y tu homenaje.

Un fuerte abrazo:

Olie

fgiucich dijo...

Tierno y conmovedor. Debes estar agradecida con la vida de haber tenido un padre de esa categoría. Abrazos.

Olie dijo...

En efecto, Fernando. Todo aquéllo que ha sido infelicidad, parece una brizna al lado de los grandes amores que Dios me ha dado: mis hijos, mis padres y mi hermano.
Saludos:
Olie

Leonardo dijo...

Conmovedora publicación dedicada al PAPA.Mi Padre falleció cuando tenía recién 7 años ,el año 1967.Sin embargo,en el breve período que pude conocerlo,aprender de él,sentir su amor de Padre ha sido más que suficiente en mi enseñánza y conocimiento de vida.Su muerte... ha sido una fuerza adicional para querer y amar ésta vida.
Te felicito por tu página, y la demostración de un fuerte humanismo interior...

Roberto dijo...

este escrito está basado en la alegria, tristeza, nostalgia,
demuestras que lo quisistes mucho, gran sensibilidad
robert

Olie dijo...

Roberto y Leonardo:

Creo que la figura paterna es tan importante como la de la madre. A través del papá, aprendemos a ser valientes, seguros, a plantarnos en la vida. La sensibilidad nos llega de las amorosas enseñanzas maternas.

Siempre he tenido la convicción que Dios hizo que fuera hija de mi padre por algo. De hecho, sin la fuerza y comprensión que de él recibí, mi vida pudo ser distinta. Él siempre me instó a seguir, a no claudicar, a perseverar, a que no me importara la opinión ajena. Me inculcó que una mujer no deja de ser mujer porque a veces deba asumir tareas que la sociedad machista estima propias de los hombres. Igual me enseñó que un hombre no deja de serlo por cooperar con su mujer.

Mi papá cambiaba pañales siendo parte de una generación que ni siquiera iba de compras a la feria o al almacén (nació en 1933 y murió en 1992, a los 59 años). Fue el mayor apoyo que tuve cuando, siendo soltera, quedé embarazada de Javiera Paz.

En fin. Puedo estar horas hablando de él. Mi pretensión al postear sus características principales fue abrir los ojos a muchos, porque tal vez algunos no han tomado conciencia de lo importante que es, para un (a) hijo (a), la vivencia de un afecto demostrado y compartido en detalles tan simples como conservar las tarjetas confeccionadas en el colegio, o asistir a una reunión o velada estudiantil.

Además, Leonardo demuestra que un buen padre deja huellas aunque pase brevemente por la vida de un hijo.

Un abrazo a ambos y gracias por sus palabras.

Saludos:

Olie

Misionero dijo...

Sé que este post es viejo, o más bien no es el actual y no debería comenzar aquí a poner un comentario, sino en el más reciente que es el que seguramente revisarás a lo inmediato, pero después de leerlo no pude evitar sentirme movido a escribir lo que percibí así como no pude evitar bañarme de lágrimas y llorar a moco tendido, so sé si lloraba por tu papá, por el mío o por el intenso amor que hay en tu relato. Me encantó la forma abiertamente confesional, decidida, natural, pero bien precisa de describir tu relación filial, en realidad no sé que oculta poética desencadenaste, que magia había en tus palabras que me conmovieron tanto, pienso que no es solo la forma, el contenido es vital y junto a la forma provee ese toque de delectación que produce en el alma el majestuoso sonido de lo humano. Gracias amiga, me hiciste remontarme a las estrellas... a Venus, a Orión, a todos esos lugares de la vía Láctea donde viajo cuando caigo en trance, ese océano de luces infinitas donde viven nuestros seres queridos idos, cumpliendo sus misiones y viajando por el oriente eterno. Siempre te recordaré por este texto que me ha impactado tanto. Saludos afectuosos de año nuevo y todos mis respetos por tus letras.

Lety dijo...

Además dejó constancia de su presencia en tí, que eres tan valiosa.
Olie, te quiero más cada día y mi cariño se extiende al tronco que te dio vida.
Besos y algún dia te contaré todo lo que tu escrito me despertó que es mucho y positivo.

Olie dijo...

Misionero y Lety:

Eres bienvenido, amigo. Me dejas contenta de comprobar que el amor es capaz de transmitirse, incluso a través de internet.
Mi padre sin duda está en algún de lugar de privilegio. De seguro en la vida que vivió alcanzó estados epirituales que lo han llevado a otros sitios, desconocidos para nosotros. Gracias por alentarme a seguir y por los buenos deseos.

Lety querida: agradezco tu cariño espontáneo y genuino. Lo siento cuando te leo. Yo pretendo que otras personas sepan a ciencia cierta, por la voz de una hija, lo importante que son los pequeños gestos en la relación filial.

Abrazos:

Olie

Lety dijo...

Querida Olie, regresé a leer el post de tu papá y también el comentario de Misionero. Es un regalo de Dios, que puedas descubrirnos a través de las letras la fuente del amor.
No se si recibes un mail cuando te escribimos en los post anteriores, porque varias veces cuando regreso, pareces no haber leido los comentarios.
Por ejemplo, abajo te pedía permiso para copiar tu fotografía de los rayos de la ira.
Lo importante es que quería saber si recibes ese mail.
Besos cariñosos y gracias por tu afectiva respuesta aquí. Te quiero

Olie dijo...

Mi querida Lety:
Como salí de casa y estoy, recién, poniéndome al día con las respuestas a vuestras opiniones, me he demorado un poco en hacerlo. En efecto, recibo un email cada vez que alguien comenta...
Te aviso, de todos modos, que ya te respondí el del uso de la foto del rayo iracundo.
Te quiero mucho, amiga. Dios quiera que alguna vez podamos hablar acerca de unas buenas y largas cuadras de nuestras respectivas existencias:
Olie

Clo dijo...

Princess Olie: la valentía, la seguridad y las raices firmes no las he recibido de otro ser que no sea mi madre. a ella le tocó el arduo trabajo de sacarnos a flote a sus cinco hijos. sola y sin educación más allá de la básica, puesto que al ser humildes, prefirió que la oportunidad se la dieran a su hermana menor....por eso escribo poemas, para leérselos por teléfono por la tarde y que tenga bien sabido que el orgullo que me genera es innegable.
de mi padre sólo recuerdo cosas malas, pesadillas que aún hoy intento dejar olvidadas en alguna banca de la plaza.
tengo 25 años Olie, y no conozco las caricias de mi madre, duele, pero no puedo juzgarla.... es lo que de ella dejaron.

me llenó de paz la forma en que describes a tu padre, tal vez en mi próxima vida me ocurra, o lo sea!

p.d: claro que es venus, se las debe de haber ingeniado para conseguir luz propia, después de todo,... no le gustan las velas.
un abrazo.

princess olie dijo...

Lo que importa, Clo, es que a tu lado hay un ser valiente que se la jugó por ti y tus hermanos, que ha dado todo por sus hijos.

Y créeme que, cuando una mujer se dedica a luchar por mantener un hogar, sea cual sea su trabajo, escolaridad u oportunidades, se olvida de sí misma, pero no duele.
Reconforta en las noches de soledad
verlos dormir plácidamente.

Abrazos y cariño, mucho cariño.

olie

Eugenia Cristina dijo...

Empecé leyendo alegremente y terminé llorando. ¡Conmovedor!

Un abrazo.