viernes, agosto 04, 2006

MAIPÚ 328

La propiedad que perteneció a mi tía Katica fue demolida el 21 de junio.
Para el Clan Zlatar, siempre será el recuerdo de la casa de nuestra abuela y matriarca, doña Ofelia Florencia Navarro Zúñiga, mi querida "Marilyn".

Esa casa de madera, con piso de pino oregón, fue el reino encantado de mi infancia. En el amplio comedor se reunía la familia en pleno para celebrar reencuentros, almuerzos de verano, cumpleaños, Navidades, Años Nuevos y vacaciones, cuando las primas santiaguinas (Natacha, Katica e Ivanka), llegaban solas en avión.

En el largo pasillo de acceso al living, que unía la mampara de la puerta de calle con el hall, pasé largas tardes con mi prima Eva, paseando sobre un choapino de lana, imaginando que estábamos de travesía en alta mar. La sensación de ser arrastrada en la suavidad de ese piso encerado mil veces no se me olvidará nunca. Jamás.

En el peinador de espejo ovalado y cubierta de mármol, por su parte, me detuve con la inseguridad propia de la pubertad a revisar si mi pelo estaba brillante y lustroso, y a admirar las joyas de mi querida e inolvidable tía Yerka, que me permitía probarme sus alhajas, soñando con ser alguna vez una mujer femenina, distinguida y hermosa, que tendría sus adornos propios.

La cocina estaba impregnada del aroma de la nuez moscada, de los dulces de alcayota y de membrillo, del clavo de olor, de las ciruelas secas, del té earl grey y ceylán (orange pekoe), de los guisos eslavos y de las empanadas de horno. Allí se prepararon almuerzos y cenas, pavos con manzanas, rizzotos y buriettos. Se hornearon tortas de cumpleaños y dulces sorprendentes, elaborados por la incomparable tía Katty, que fue bendecida con el don de cocinar.

Para bajar al patio había una larga escalera de madera. En él, un gallinero proveía de huevos frescos, gallinas y pollos. Mi abuela compraba pescado fresco en la llamada "caleta" antofagastina y lo limpiaba ella misma en ese patio, rodeada por un séquito de gatos ansiosos que bajaban desde los techos vecinos y, maullando, aguardaban los despojos de congrios, cabinzas, corvinas, tomoyos y pejeperros.

Desde el patio se accedía al amplio subterráneo sobre el cual se levantaba la casa, oscuro y misterioso. "Marilyn" nunca me permitió seguirla cuando entraba en él y se perdía en las sombras. Sólo ahora supimos, cuando Eva, Gaby y Nana, acompañados de Ramón, de su cónyuge y de tía Nena, fueron a ver el inmueble y quedaron sorprendidos al encontrar sólo escombros, que ella guardaba en ese sitio un baúl con recuerdos y periódicos de fines del siglo XIX. Fue una pena saberlo tan tarde, pues los trabajadores encargados de la demolición botaron el hallazgo a la basura.

La pequeña terraza, al costado de la cocina, tenía sillones de mimbre y la adornaban macetas de plantas y flores. Cada noche, mi abuela las protegía de la humedad salobre de la costa, colocando cartones sobre ellas. El ritual era cumplido estrictamente apenas el sol se ponía en el horizonte.

Mi abuela me cuidaba todos los días, cuando mis padres se iban a trabajar. Pasé tardes inolvidables aprendiendo poemas en francés, leyendo insaciablemente, mirando el cielo de la tarde y la ruta que las palomas hacían, volando entre el edificio de Gibbs y la Plaza Colón, y jugando a saltar la cuerda en la calle.

Ahora paso frente al sitio baldío y no puedo evitar la nostalgia y las emociones. Me parece verla parada en la puerta, vigilando mi juego y saludando con una sonrisa a sus vecinas.

Supongo que así te volveré a encontrar en la puerta infinita, cuando llegue el momento de partir.

19 comentarios:

Javilina dijo...

qué penaaaaa!!!!
mamá! qué linda infancia esa que tuviste junto a la Marilyn! y ella a pesar de su Alzheimer igual se acordaba de ti y me confundía contigo y me llamaba "Olguita" a lo que yo respondía un tanto enojada: "javierita!" jajaja
a pesar de que yo la conocí poco y que Pablo ni siquiera la vio con vida, ella es parte esencial de nuestra familia y sin duda le contaré a mis nietos que mi madre tuvo una abuela igualita a Amaranta Úrsula, de Cien años de soledad... por lo inmortal no? jajaja y porque sin duda eso fue todo un matriarcado... si al abuelo Pedro y al tío Chago los tenía cortitos! no les tenía ni confianza pa darles la llave de la casa, y así fuera que llegaran de madrugada a la casa (en la juventud, claro, después ya no hacían esas cosas no?) tenían que tocar a la puerta para que ella les abriera y comprobara en qué estado llegaban a la casa...
toda una leyenda en la familia esa Marilyn!
y ni la llames abuela, que te va a venir a tirar las patas en la noche... jajaja
un besito!

Proyecto Fractal dijo...

Tanta princess, mucho nick de princess, he visto muchas, pero es no importanta tanto porque lo que vale es lo que escribes y tu lo haces bien.

fgiucich dijo...

Cuando paso por la calle Garibaldi y no encuentro el 118, porque hace tiempo y allá lejos demolieron toda la cuadra, también siento la picazón de la nostalgia y los fantasmas me saludan a diestra y siniestra. Abrazos.

Olie dijo...

"Javilina":
En efecto, mi infancia es uno de los recuerdos más apreciados de mi vida - porque los más importantes son tu alumbramiento y el de tu hermano -. Igual, estoy orgullosa de la abuela paterna que tuve, que jamás me permitió llamarla "abuela" atendido que ella era, simplemente, Marilyn...

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Anticomentarista:
Hmmmmmmm. No sabía que la blogósfera estaba llena de princesas ¡¡!!
Te agradezco el cumplido, de todos modos.
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Fernando:
Los lugares permiten fijar mucho mejor nuestra memoria y los buenos recuerdos, por eso da nostalgia cuando dejan de estar.

Saludos a todos

5 agosto/06

Lety dijo...

Ay ¿por qué la demolieron?
Qué pérdida tan grande, imagino que rescatarla hubiera sido costosísimo, pero si, yo hubiera recorrido cada rincón rescatando recuerdos, más valiosos que el oro.

¿tendrás alguna foto que compartirnos? sería hermosísimo verlas

Besos querida Olie

princessolie dijo...

Querida Lety:

Tía Katty la vendió cuando se fue a vivir a la capital de Chile, motivada por la salud de mi abuela (Marilyn), quien ya padecía de Alzheimer y los mejores geriatras del país están en Santiago.
La demolición fue ordenada por los nuevos dueños.
Creo que es una muestra más de que, todo lo material, irremediablemente se pierde.
Gracias por tu visita, te correspondo los besos y los abrazos, con mucho cariño.

Ximenita Jaime Lòpez dijo...

Hola prima:

Sólo pasaba por acá para saludarles, y enviarles muchos cariños a mi tía...

Que esten todos muy bien.

Me dio penita leer lo de la casa de tu tía, pero como bien dices al final, se volverán a encontrar en la puerta infinita, allí donde nada cambia y todo es eterno, especialmente la felicidad.


Cariños,

Olie dijo...

Ximenita:

Fui a saludarte a tu casa, pero no pude abrir el link para dejar comentarios... ¡¡!!

Espero que toda tu familia y seres queridos estén muy bien.

Abrazos antofagastinos:

Gabriela dijo...

Primita, que maravillosa capacidad para describir cada momento vivido allí en Maipú 328...Me vienen tantos recuerdos a la mente... Incluso, cuando en un ataque de rebeldía sin límite, me fuí de casa (Maipú 280) corriendo a los brazos de mi querida Marilyn y esperando el exquisito postre de los días domingo!!
Un besito, Gabriela

Boz dijo...

uch llege aa por tu hija javilina y escribes bien aaa, perdona la tutia pero en esto de los blog la formalidad no importa.

se nota q tu infancia fue fructifera. se nota tbn q eres inteligente por algo estudias la carrera mas bkn del universo ...derecho (como yo :-) jajaj )

salu2

Alvaro Horta Calzada dijo...

A mí me parece que los recuerdos son los más importantes al fin y al cabo... creo que ellos va a quedar guardada la magia de todo lo que viviste en esa casa. Se nota claramente que tu hija captó esa magia, con eso ya te aseguraste de que el recuerdo de tu infancia ya quedará para siempre.
Maipú es una calle muy recordada por mí, sobre todo por esa pequeña feria de libros usados que tanto me surtió mientras era universitario.
Linda historia. Gracias por contarla.
Me alegra de que estés de vuelta.

Un gran abrazo, mi estimada Olie!!!

C.Bryant dijo...

Princess...que es lindo recordar cosas como esa,verdad??
Tanta nostalgia y recuerdos que perduran toda una vida,siempre los hermosos recuerdos duran un poco más que los malos gracias a Dios,aunque siempre florecen en ciertas ocasiones.
Y porqué de la demolición?? Dando paso al desarrollo??

Un fuerte abrazo,vengo del blog de tu hija...cuidate :)

Olie dijo...

Gabita:
No me acordaba de ese acto rebelde de tu infancia... ¡qué abuela más genial tuvimos! ¿no? al punto de llevarla en nuestra memoria para siempre, con su energía positiva, su vitalidad, sus proverbios y poemas en francés y tantas y tantas cosas. Algún día haré un post dedicado a ella, exclusivamente.
Un beso, mi querida prima hermana, y gracias por la visita.

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Boz:
Bienvenido seas, con mayor razón si vienes de ver a Javilina.
Yo no sé si la carrera de Derecho sea la "más bkn", pero sé que muy pocas pueden darte la cultura, el buen uso del lenguaje y el entrenamiento lógico que ésta te da.
En mi caso, estudié en la U. de Chile...¿y tú?
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Álvaro:
La feria de libros usados aún existe. La propiedad de mi tía Katica estaba en la segunda cuadra de esa calle, a pasos de Washington.
Agradezco tus palabras. Yo también estoy contenta por haber regresado.
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Carlos:
Veo que mi Javilina ha capturado la atención de muchas personas...
En relación con tu pregunta, creo que los dueños actuales, que habían instalado en la casa un local de venta de mobiliario de pino oregón, la demolieron para construir instalaciones propias de una fábrica de muebles... ¡qué pena! ¿no?

Saludos a todos:
olie
8 agosto/2006

Aire dijo...

Que hermosos recuerdos que compartes, he logrado capturar la pintura de aquellos muebles y el amor que te dio. Esa puesta de sol y ese ambiente de rutina y organizacion. El regreso nos suele traer cierta nostalgia y memorias de un gran amor.
Besos,

Natinat dijo...

Que interesante relato que envuelve tu infancia se percibe un aire de paz, de inocencia, de calidez humana, atado a Maipú 328, y a su vez despierta en mí tantos recuerdos de mi niñez que continúan ahí vivos. Si hay algo que procuro aunque todo se haya destruido o desaparecido, es no olvidarme que fui niña, que dentro de mi sigue escondido un corazón de niña con todas sus fantasías.

Muchas gracias Olie por compartirnos esto con tanta ternura y pasión en tus palabras, la verdad es que, me tocó. Mi padre era español de Cantabria, pero mi madre era chilena.

Saludos a Javilina. Te dejo un beso nostálgico de mi
niñez. Y ya sabes que estoy

Cerca, nunca lejos

Natinat

Opalo dijo...

Tengo una propuesta para hacerles, me visitas?
Gracias, besitos

Olie dijo...

Para Ángel, Natinat y Ópalo:

Creo que siempre es necesario tener presente a tres buenas amigas, que son:
Intuición
Inocencia y
Fe.
La infancia y los buenos recuerdos se construyeron con ellas.
Es menester, entonces, mantener esa amistad, a pesar de los avatares del tiempo.

Saludos y gracias por vuestras visitas:

10 agosto/06

Lety dijo...

Volví por mi respuesta que para mí es un cariñito, en verdad me interesa recibirlo.

Besos querida amiga. Un regalo adicional fue que volví a leer la oración que está abajo, en un momento en que la necesitaba

Olie dijo...

Me encanta que vayas y vengas, que abras la puerta y te deslices, que abras la ventana, porque así entra el sol...

Besos, querida Lety.

13 agosto/2006