martes, septiembre 26, 2006

DE PRINCIPIOS Y DERECHOS.

Mis buenas amigas que me visitan me han pedido analizar más en profundidad el tema de los principios inherentes al Hombre - entendiendo por tal, tanto al hombre como a la mujer - lo cual constituye todo un desafío en estos tiempos de relativismo y de antagonismo, de polaridades extremas, como suelo decir.
No obstante, primeramente me parece necesario e imprescindible dejar en claro que soy una mujer propia de nuestros tiempos: independiente, jefa de hogar, que ejecuta hace diecisiete años labores profesionales y fiscalizadoras en una relación de trabajo dependiente, remunerada y nada fácil, combatiendo la corrupción.
Además, que hace ocho años debí tomar la decisión de poner término a mi matrimonio en lo que atañe a los deberes de vivir juntos, de procrear y de auxiliarse mutuamente, obligaciones que el artículo 102 del Código Civil chileno enumeraba de esta forma, expresamente, en la época en que contraje el más solemne de los contratos.
(Entre paréntesis: un antiguo chiste jurídico reza que don Andrés Bello instituyó el matrimonio en el artículo 102, porque "lo sienten los dos").
Regreso al tema, pues sólo he tratado de explicar en este "introito" que soy una persona normal. Simplemente una persona. Y a pesar que mi vida no es un ejemplo de apego a las tradiciones religiosas y civiles, quiero encender al menos una pequeña cerilla en lo que me parece esencial: la defensa de los principios desde el punto de vista humano más que axiológico,
entendiendo que axiología es la teoría del valor (del griego axios "lo que es valioso o estimable" y logos, "ciencia"), pues si nos adentramos en el campo de la ética, que en buenas cuentas es la moral aplicada, entraremos en un interminable debate entre lo que es y lo que debe ser, entre lo que es superior e inferior, según la crianza, la educación y la religión de cada uno, en circunstancia que se trata de universalizar, de apreciar lo que es esencial a todos y cada uno de nosotros, sin importar el sexo o la condición,
dejando de lado las formas para atender lo que es sustancial, sustrato y sustento.
Precisado lo anterior y a pesar de lo difícil que resulta citar en forma justa los que - para mí - son los principios más relevantes que es necesario inculcar a nuestros hijos, en estas épocas facilistas y nihilistas, procedo a enumerarlos, no taxativamente, por supuesto:
amor
paz
libertad en sus más variadas expresiones
respeto
justicia
dignidad
equidad
amistad
orden
bienestar individual y social
de ellos, como una sana consecuencia, nacen los derechos a:
la vida
la dignidad (v.gr.,"pan, techo, abrigo")
la salud
la educación
la cultura
el trabajo
a profesar una creencia o fe o a no tener ninguna
a ser respetado
naturalmente, cada derecho por regla general no subsiste sin los deberes de:
respeto
responsabilidad
protección
defensa
equilibrio
orden
coherencia
apego
cooperación
Por último, como dijo Max Scheler, "el espíritu es lo que diferencia a los seres humanos de las otras formas de vida", de modo que vivamos, en consecuencia, cuidando de él.

6 comentarios:

Opalo dijo...

Excelente articulo querida...era necesario dejar en claro este punto, porque ene esta epoca de valores, disvalores , moral y amoralidad, cada cual dice y hace lo que quiere...
Ahora si te puedo decir (aunque ya lo intuia desde que te conoci) que estoy DE ACUERDO CONTIGO.
Un abrazo muy fuerte, yo se que entre nosotras hay cariño, asi que tranquila que te espero cuando puedas.

Olie dijo...

Ópalo:
Mil gracias por tus palabras. Mientras haya personas dispuestas a propagar sus valores, a desparramarlos para el bien de las generaciones jóvenes, habrá esperanzas para la Humanidad. Yo no las pierdo.
Te quiere:

olie
26-9-2006

fgiucich dijo...

Y yo agregaría, con el debido permiso de la autora, el legado que nos dejó la Revolución Francesa: libertad, igualdad y fraternidad. Muy buen artículo, el tuyo, y... abogada tenías que ser (dicho en el buen sentido - valga la aclaración porque todavía, en los blogs no se pueden detectar los tonos de voz - de la profesión). Abrazos.

Natinat dijo...

Paso a saludarte Olie, desde hace rato estaba esperando que saltara a la palestra este tema que te fue sugerido por ópalo y Marvisión, El tema me parece muy bueno, de actualidad y me pareció muy interesante el enfoque que haces respecto de lo que llamas “valores inherentes”, (ojalá fueran inherentes al cerebro y no tuvieran que ser enseñados). Me llamo la atención lo relativo a tomar los derechos como principios, es quizá una nueva forma de ver el panorama ético teniendo como fuente el derecho y no los valores espirituales. Otro aspecto muy interesante es que, a pesar de que no estar apegada a las tradiciones religiosas según nos cuentas, (dicho sea de paso, a mí tampoco me hace falta, apegarme a las tradiciones o ritos religiosos, porque creo que lo que cuenta son los principios doctrínales relativos a la ética para guiar la conciencia) al menos reconoces la existencia del espíritu conforme a acertada cita que haces de Max Scheler, lo cual ya es una buena base de sustentación. Desafortunadamente los llamados principios y los llamados valores no son parte de la esfera física del hombre, sino que pertenecen a la esfera espiritual del ser humano, por tanto no son tangibles ni demostrables como “inherentes” ni como “existentes” para quienes no creen en la existencia del “espíritu” en lo más absoluto, y es por eso que estas personas consideran estos principios que enumeraste, como simples invenciones de la mente humana que, nos han sido impuestas por los grupos dominantes de la sociedad o como meros acuerdos convencionales y negociables para facilitar la convivencia social. Creo que los fundamentos éticos intrínsecos de los valores espirituales son por su misma naturaleza inherentes al espíritu pero definitivamente afloran o se es proclive a ellos, cuando se cultiva este espíritu y luego se fortalecen cuando se cran arraigos en principios filosóficos o doctrinales que a su vez generan una cosmovisión para el individuo en particular y para la nación en general.

Fue un honor tenerte de visita, muchas gracias por el comentario. Con cariño te dejo muchos besos

Natinat.

Olie dijo...

Querido Fernando:
Se agradece el aporte y las palabras de elogio, más aún lo primero porque la Revolución Francesa dio un giro a los procesos de gobernabilidad en todo Occidente (y de ahí salió el dicho que dice "cuando Francia estornuda, toda Europa se resfría".
Abrazos desde Chile,

olie
27-9-2006

Olie dijo...

Querida Natinat:
Comparto tu deseo que ojalá todos lleváramos los valores en el cerebro (y en el corazón, agrego), pues tal vez nuestro mundo sería mejor.
Por algo estamos hechos no sólo de barro, sino también del espíritu de Dios.

Correspondo tus cariños,

olie

27-9-2006