martes, abril 25, 2006

IN MEMORIAM

CARLOS EDUARDO CAMPOS DURÁN
Carlos:
Dondequiera que estés ahora, estás mejor.
Cumpliste bien tu contrato espiritual que te depositó en la Tierra en el mes de noviembre de 1961, para iniciar un nuevo aprendizaje.
Viviste tu breve vida, intensamente.
Amaste la música y el rock: cantabas con el alma, con ese frenesí adolescente que nunca perdiste, según comprobamos cuando la Generación 1978 se reunió tras 25 años de egresados, en mayo de 2003.
Nunca se nos va a olvidar tu interpretación de "Satisfaction", ese tema de The Rolling Stone que te transformaba.
Pero más que nada, fuiste un buen amigo de tus amigos. Padre y cónyuge. Hijo.
Nosotros dos no fuimos amigos durante tu estadía en el Colegio, sólo compañeros.
Nunca te dije que me encantaba oírte cantar y hoy me arrepiento.
Estimé que era suficiente con aplaudirte y saltar de alegría con tus canciones, que siempre bailábamos en las fiestas del colegio.
Pero por alguna decisión acordada en Lo Alto, me convertí en la portadora de todas las noticias relacionadas con tu enfermedad...
En las mañanas, se me hizo un hábito telefonear a la Clínica Alemana, en Santiago, para saber de ti...
O, ante cualquier duda, me comunicaba con Edwin Orchard, quien perteneció a mi curso en el colegio y con el cual tú trabajabas ahora, en la Minera Escondida.
Pero no sé por qué...
¿Acaso me escogiste tú mismo para esta misión?
Tal vez. Ya no importa mucho, en todo caso.
Seguramente aún estás cerca, contemplando lo que dejaste tras tu partida...
"Neumonitis fulminante con shock séptico" era tu diagnóstico, pero tus defensas jamás se fortalecieron... ¿Fue por tu hábito de fumar? ¿O simplemente tenías que irte? Jamás lo sabremos...
Forma parte de la misteriosa duración de la vida y de la larga separación que produce la muerte.
Descansa en paz...

7 comentarios:

fgiucich dijo...

"Cuando un amigo se va" (Alberto Cortéz). Abrazos.

Olie dijo...

Hermosa la letra de ese tema.
Y, falta me hacía un abrazo...

26 abril/06

VERÓNICA VELÁZQUEZ dijo...

A veces somos algo que no pensamos ser en otro momento, como a ti en este caso ser vocera ante el resto sobre lo que pasaba en torno a tu compañero.
Es maravilloso que hayas estado, otros quizá no estarían ahi para darse y servir de enlace, ese creo que fué el mayor regalo que le pudiste dar en vida y aunque no le dijiste como te gustaba su canto, este acto tuyo seguro lo hizo sentir amado, querido, acompañado.
Que la vida siga y los amigos en el corazon se guarden, un beso princess Olie.

Vero

Matías Zelick dijo...

Me gustó tu manera de afrontar la muerte de un buen amigo tuyo, según se ve. Yo la he visto de cerca, se ha llevado a gente muy querida para mí y desde entonces, y hasta ahora, la he visto diferente cada día. Conciente de que cualquier día puedo morir yo y conocer esa experiencia, la última, la del último instante. Por eso me concentro en vivir cada instante, y saber, y entender, que la vida y la gente que conozco, es parte de ese regalo maravilloso que es vivir. Un abrazo.

Olie dijo...

Gracias, Verónica: no lo había visto así. Dios tiene sus misterios para hacernos reaccionar.

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Querido Matías:
La verdad es que nunca fuimos buenos amigos. Nada más que condiscípulos. Pero ya ves, hay lazos que nunca se sabe cómo ni de dónde surgen.
Comparto tu idea que vivir es un regalo maravilloso. Aunque a veces la batalla es tan dura que uno deja las armas en el suelo.
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Para los dos, un fuerte abrazo:

29 abril/06

Lety dijo...

Querida Olie sigo contigo.
Mis condolencias por la partida de tu amigo.
"No se marchitó en la rama,
lo trasplantó el jardinero,
en otro jardín ha florecido".

Olie dijo...

Gracias, Lety